7 Primer mandato de Dios al hombre Génesis 2:16-17
Lección 7 Primer Mandato de Dios al hombre
Pregunta Rompe hielo: Cuando fuiste niño(a) ¿Recuerdas
haber desobedecido una orden de tus padres?
“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto
podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás;
porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”
(Génesis 2:16-17)
1.- ¿Qué quiere decir el texto Y mandó Jehová Dios al hombre? Dios
como creador tiene autoridad suprema y absoluta sobre su creación, esto incluye
al hombre; por tanto, tiene poder, autoridad y derecho para gobernar o dirigir
todo lo que ha creado, pues todo depende de Él. Así, que, Dios expresa su
voluntad para con el hombre. La Biblia dice que “mandó Jehová Dios al hombre”, Mandar
del heb. tsabaj mandar, ordenar. Dios
da órdenes al hombre no solamente para que lo escuche sino para que lo acate, pues
es Él único que dirige la vida completa del hombre (el hombre está sujeto a
Dios). Es interesante notar que Dios viene a él y expresa claramente su mandato
o ley bajo dos cláusulas o en dos partes: una permisiva
(positiva) y la otra prohibitiva (negativa). Como podemos observar, el
mandamiento aquí es simple y específico.
El hombre escuchó la impresionante voz de su Creador, voz que pone en
actividad su naturaleza intelectual y voz que debe ser obedecido.
1.2 La
permisiva: “De todo árbol del huerto podrás comer”. El hombre recibe directamente la indicación
positiva de tomar y comer libremente de todo árbol dentro del jardín, porque Dios
tiene derecho absoluto sobre el hombre y los árboles, por eso dispone por Su
voluntad libre y soberana dar u otorgar una asignación muy grande, generosa y gratuita
al hombre para alimentarse donde no tiene nada de qué preocuparse; mostrando
así Su interés, Su cuidado paternal, benigna y generosa, proveyendo todo lo que
el hombre necesita para vivir, pues, allí la necesidad y el hambre no tienen
lugar. Podríamos decir que todos los
placeres y deleites terrenales estaban a disposición del hombre, excepto el que
le fue prohibido. Dios como creador tiene derecho de decirle al hombre que
puede o no puede hacer allí. Dios no pidió la opinión ni el consejo del hombre,
sencillamente le dio su mandato. Dios por su gracia favorece al hombre con esta
abundancia de alimento.
1.3 La
Prohibitiva: “más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás.” Cuando
Dios creó al hombre a Su imagen y semejanza, creo un ser con capacidad moral y voluntad
libre para tomar decisiones morales, creó un ser con conciencia y no un simple
terrón de arcilla; no creó un robot, sino un ser que debe escoger y responder
por sí mismo. Todas sus decisiones y acciones debían ser probadas de los cuales
sería responsable, por eso, el hombre en su estado puro recibió la orden de “no
comerás”. Esta prohibición divina fue
clara y tajante con un “no”, pues Dios se dirigía a un ser consciente con la
facultad de escuchar, comprender, razonar libremente, esto con el fin de probar
su lealtad y obediencia. Una prueba por medio del cual el hombre podía con amor
y libertad escoger servir a Dios y desarrollar su carácter. Esta prohibición
establecía los límites para gobernar su comportamiento, esto puso al hombre
ante una situación seria: obediencia o desobediencia. Podemos decir que Dios
mismo quiso que el hombre se mantuviera en órbita alrededor de Él, obligado a
ser de Dios el centro de su ser y existencia.
Una parte para resaltar aquí es el vocablo “ciencia” del heb. daat:
ciencia, sabiduría y conocimiento. Para los hebreos tenía la connotación de
experimentar, es decir, se llega a tener conocimiento a través de la
experiencia. La segunda parte para resaltar son las palabras del bien y del mal, ambas tenían la connotación de totalidad, Uniendo
todo indica que el hombre tendría una experiencia total del bien y del mal al
comer el fruto prohibido.
Adán y Eva no habían experimentado el mal, eran como niños
inocentes. Ambos vivían en un estado de inocencia. En ese estado solo conocían
el bien, pues todo lo que Dios creó “era bueno en gran manera”. Si el hombre
comía del árbol prohibido (desacato al mandato divino) seguiría conociendo el
bien, pero ahora, tendría conocimiento del mal. Conocería experimentalmente
también todos los males en su propia carne.
1.4 El castigo de la desobediencia es la muerte: ciertamente
morirás.
Muerte del hebreo moth: morir. Fueron palabras solemnes
pronunciadas en el paraíso. La muerte era un misterio para el hombre. Lo que
Dios le dijo fue que habrá una muerte espiritual y moral; una separación espiritual
(o distancia) entre el hombre y Dios. Ya no habrá comunión con Él. Perdería
toda la felicidad que tenía, todos los privilegios de su inocencia. Esta
declaración es una terrible consecuencia que vendría sobre el hombre si
desobedecía. Dios no está diciendo que la muerte es el cese de la existencia,
sino que al comer de ese fruto o, a partir de ese momento sería una criatura privada
de la comunión y deleite de la presencia de Dios; además, la muerte comenzará a
trabajar en ti (en tu cuerpo) y continuarás muriendo hasta que mueras, es
decir, hasta que el aliento de vida o alma y el cuerpo se separen. Desde el día
del nacimiento, cada segundo, hora, día, meses y años que pasaría iría
muriendo.
1.5 Preguntas de repaso.
1.- ¿Qué dijo Dios al hombre? ___________________________
2.- Que quiso decir Dios: “De todo árbol del huerto puedes comer”.
3.- ¿Es Dios bondadoso para con el hombre? Si __ No __ ¿Por qué? ______
4.- ¿Por qué prohibió Dios comer el fruto del árbol de la ciencia
del bien y del mal?
5.- ¿Dios estaba poniendo a prueba la lealtad del hombre?
_________________
6.- ¿Cuál sería la pena o paga por su desobediencia?
___________________
7.- ¿Qué significa morir y cuál es su alcance?
__________________________
8.- ¿Dios también sigue siendo el proveedor del sustento del
hombre? _____ ¿Será esto un motivo para agradecer a Dios por todo lo que nos
provee? _____
9.- ¿Piensas que Dios también tiene autoridad sobre ti para darte
ordenes? ____
10.- ¿De qué forma habla Dios a tu vida? __________
En efecto, lo que tu y yo hacemos al estudiar la Santa Biblia es
escuchar personalmente y colectivamente la voz de Dios en silencio. Ejemplo nos deja Adán cuando guardó silencio
en el momento en que su Creador expreso su divina voluntad.
Orar por:
1.- Por los que no son salvos.
2.- Orar por las
necesidades de los asistentes.Por: Jubentino Vàzquez V.

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