9 Seducidos por la sutileza de satanás Génesis 3:13


Lección 9 Seducidos por la sutileza de satanás
Génesis 3:13




Pregunta Rompe hielo: ¿Recuerdas haber hecho algo a conciencia y culpaste a otra persona? Cada uno de su respuesta.

8“Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? 10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. 11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? 12Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. 13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.” (Génesis 3:7-13)


La lección anterior vimos a los primeros seres humanos desobeder el mandato que Dios les había dado en el huerto del Edén. Los versículos posteriores a la desobediencia son los que hoy hemos leído, mismos que nos muestran la intervención de Dios al venir a encontrarse con ellos formulando cuatro interrogantes para que salieran de su escondite y dieran la cara por su desobediencia. El hagiógrafo presenta un cuadro de procedimiento judicial donde Dios es el juez justo interrogando a los seres humanos culpables de forma (reversiva) inversa de los hechos hacia la primera voz.  Las primeras tres fueron dirigidas al varón y la cuarta a la mujer. En esta lección nos enfocaremos en esta última juntamente con la respuesta.

“Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.” (v.13)

1.- La pregunta de Dios a la mujer. El Dios supremo puso su mirada y atención en la mujer (esposa del varón), y pronunció: ¿Qué has hecho? ó ¿Por qué lo hiciste? Con toda la autoridad suprema Dios la llama de forma directa y personal a rendir cuentas por medio de una pregunta o interrogación. Esta no fue formulada porque Dios no sabía lo que había hecho y quería sacarle información sino para llevar a la mujer al comienzo de todo: que se diera cuenta de sus actos y reconociera que puso oído a la serpiente, que su incredulidad a la palabra de Dios es el origen de la desobediencia, que se diera cuenta de la magnitud del acto, es decir, el resultado que había traído; la pregunta fue diseñada amorosamente también con el propósito de llevarla a confesar su propia responsabilidad. Tanto el hombre como la mujer son objetos de comparecencia delante de Dios y merecedores de recibir preguntas terribles que penetran y sacuden la conciencia, obligados a enfrentar los hechos y su presente realidad. Se sintieron acosados por cada una de las preguntas por lo que se apresuraron a responder.

II.- La respuesta de la mujer a Dios:” Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.” Ante la pregunta crucial ella no queda quieta, más bien responde rápidamente igual que su marido, no le costó mencionar los hechos: la serpiente me engañó, y comí. El verbo que ella dijo fue: נָשָׁא (heb. nasha: engañar, seducir). Engañar significa enredar a alguien o burlarse de. La serpiente se burló de su inocencia, las palabras que ella dijo la enredaron, quedó atrapada o cautivada con sus palabras seductoras y halagadoras de modo que su mente quedó desordenada, confundida y que fue difícil mantenerse firme en la verdad. La seducción refiere a la capacidad de inducir a una persona a que realice una determinada acción, es decir, la serpiente tuvo la capacidad de influir en ella para que pensara del modo que ella deseaba y comiera del árbol del conocimiento del bien y del mal. La mujer reconoce que fue persuadida e ilusionada por la serpiente, que fue capaz de provocar en ella atracción hacia el fruto. La mujer reconoce que la serpiente fue capaz de seducir y pervertir su voluntad moral encaminándola hacia el mal. Una vez que ella se dejó seducir, quedó atrapada entablando así una relación íntima con el tentador. Esta respuesta fue una auto excusa débil al culpar a una criatura subordinada. ¿Quién la obligó a escuchar las falacias de la serpiente y confiar en ellas más fácilmente que en la palabra de Dios? Ella admitió que fue débil ante la persuasión y contra su propio juicio, por lo que resolvió comer sin ningún remordimiento.
Además, esta respuesta fue una confesión simple y con medias verdades, ciertamente la serpiente la engañó, no negó lo sucedido, dijo la verdad; sin embargo, en el fondo la respuesta no fue completa ni la mejor. Aunque ella quedó atrapada y confundida, no admitió que por el amor de sí mismo tomó su propia decisión de querer ser independiente de Dios la que la llevó a cometer la infracción mortal. Fue incapaz de admitir su trasgresión o pecado, pues quiso vivir bajo la ilusión de la inocencia, por eso no pidió perdón, no hubo en ella una expresión de pesar o de arrepentimiento, no se afligió por lo que hizo. Simplemente no quiso hacerse responsable de sus actos al ver los resultados negativos de su acción, la evadió cobardemente desviando o desplazando la culpa de sí misma y poniéndola en la serpiente. No afrontó su propia responsabilidad. Creyó que respondiendo así escapaba o quedaba absuelta, no se dio cuenta que su respuesta sólo aumentó su pecado.  Tanto el hombre como la mujer, sus acciones son ejemplos vívidos para todos los tiempos. Hacen lo mismo buscando mil pretextos para justificarse a sí mismos y no reconocer que también son pecadores. Por más que se esfuerzan en presentar excusas, Dios los conoce perfectamente y quiere oírlos de sus propios labios el cual requiere de una sincera confesión de la persona.

Preguntas de repaso de lo expuesto.
1.      ¿Qué pregunta hizo Dios a la mujer?
2.     ¿Qué respuesta dio la mujer a Dios?
3.     Como te habrás dado cuenta, Dios vino a ellos ¿Con qué propósito?
4.     ¿La mujer reconoce la capacidad de la serpiente de engañarla?
5.     ¿Por qué la mujer no acepta de inmediato su responsabilidad de lo que hizo y por qué culpó a la serpiente?
6.     ¿Su confesión fue verdadera y completa?
7.      ¿Mostró arrepentimiento por lo que hizo?
8.     Dios te conoce perfectamente ¿Tendrá algo que preguntarte?
9.     Dios puede venir repentinamente a ti para que rindas cuenta de tu vida y de tus acciones de la cual nunca podrás esconder ni escapar de él.
10. ¿Estás resuelto de reconocer que no has guardado fielmente la palabra de Dios y deseas cambiar? Que el Espíritu de Dios te ayude a responder.

Tiempo de ministrar:
1.- Por los que no son salvos
2.- orar por las peticiones de los presentes.


Por: Jubentino Vázquez V.


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